Sector histórico: Trucotron y Pecos

Sector histórico: Trucotron y Pecos

Nodo: espacio living

Trucotron: A fines de los años 70, Gustavo Abella y Ricardo Gayoso, dos estudiantes del Nacional Buenos Aires, diseñaron la primera home computer nacional. Ese equipo se llamaba Alfa y había sido creada por un simple motivo: estos jóvenes hackers querían comprobar si existía el alma, y para eso, necesitaban una computadora para crear una inteligencia artificial que los ayudase a resolver esa milenaria pregunta de la metafísica. La pregunta quedó sin responder, pero sirvió de base para la creación de un juego: el TRUCOTRON, el primer arcade diseñado integramente en nuestro país. Abella y Gayoso crearon el software y el hardware alrededor del años 82, pero fue recién en 1991 cuando pudieron venderlo en formato arcade a Juan Kurhelec, fundador de Playland, una de las cadenas de salones de arcades más importantes del país. Lograron vender unas 400 máquinas, que estuvieron esparcidas por todo el país.

 

 

 

 

 

 

Pecos: A principios de los años 80, el barrio de Flores se poblaba de microprocesadores y circuitos integrados. La empresa Assiel, ubicada a cuadras de Nazca y Gaona, se dedicaba a fabricar terminales tontas y distintos equipamientos informáticos. A partir del año 84, la empresa decide fabricar una computadora propia, hecha íntegramente en el país: la Pecos (Programa Educativo de Colegios Secundarios). Este equipo era ensamblado en dicha planta y distribuido en varios colegios de la CABA, Gran Buenos Aires y algunas provincias del interior, siendo fabricadas en total unas 1500 computadoras. Utilizaba como sistema operativo una versión de CP/M con aplicaciones educativas para trabajar en aulas informáticas. De esta manera, se podían conectar unas 12 máquinas en «red», donde el profesor podía compartir su disketera, e incluso, se había diseñado un sistema para que el docente pudiese ver las pantallas de los alumnos. Otra particularidad de este equipo  es que utilizaba algunos chips compartidos con la videoconsola Coleco Vision, por lo que mediante un adaptador diseñado por Roberto Etchenique, se podían emular juegos de dicha consola.